LA FRASE

"ES UNA VERGÜENZA LO DEL BONO A 100 AÑOS, VAMOS A TENER QUE TRABAJAR TODA UNA VIDA PARA PAGARLO." (MIRTHA LEGRAND)

martes, 9 de agosto de 2016

CAMBIAMOS...DE TENDENCIA


Según nos cuentan en ésta nota del Cronista el gobierno anunciaría en breve el segundo tramo del aumento anual que les corresponde a los jubilados y pensionados nacionales por aplicación de la Ley 26.417 de movilidad previsional, el que rondaría el 15 %, completando un 30,3 % anual desde septiembre del año pasado.

Como cualquiera puede imaginarse y lo apuntan acá en El Destape eso significa que los beneficiarios del sistema de seguridad social nacional perderán como mínimo 15 o 17 puntos frente a la inflación acumulada en el mismo período, en su gran mayoría a partir de diciembre del año pasado y como consecuencia directa de las medidas implementadas por el gobierno de Macri.

Varias veces hemos explicado acá como funciona la “formulita” de la ley que determina los aumentos, y que en la casi totalidad de los casos desde su primera aplicación (allá por marzo del 2009) le ganó a la inflación aun medida por las consultoras privadas o el “Indice Congreso”. De allí que nosotros solíamos decir también que -año tras año- la mejor paritaria era la de los jubilados.

La mitad del aumento de cada semestre es determinada por el comportamiento de los salarios de los trabajadores en actividad registrados en la seguridad social, comparado con el semestre inmediato anterior al tomado como base. Para medirlo, se utiliza el indice general de salarios que publica el INDEC o el RIPTE (Remuneraciones Integradas Promedio de los Trabajadores Estables) del Ministerio de Trabajo, el que resulte mayor.

La otra mitad se saca tomando en cuenta la evolución de los recursos de la ANSES, por cada beneficiario (o sea dividiendo el total de recursos por el total de beneficiarios), incluyendo entre los recursos los tributarios (la parte de la recaudación de impuestos nacionales que se afecta a la seguridad social) y las contribuciones a la seguridad social: aportes personales de los trabajadores y contribución patronal.

Dicho esto, pensemos que en el período tomado como base para el nuevo aumento la mayoría de los gremios (por no decir todos) cerraron aumentos en promedio de varios puntos por debajo de la inflación, a lo que hay que sumar que por los despidos y el aumento del empleo informal y los cierres de empresas (con la correspondiente baja en ANSES), disminuyeron los ingresos por aportes personales y contribuciones patronales; que son además en ambos casos calculados en un pocentaje sobre la masa salarial o el salario bruto, de donde si éstos pierden frente a la inflación, siguen su suerte.

Y si bien los acuerdos del gobierno nacional con las provincias para la devolución del porcentaje de la coparticipación que se destinaba a la ANSES establecieron que el Tesoro nacional tiene que aportar recursos equivalentes a lo cedido para que no qued afectada la fórmula de movilidad, no sucede lo mismo con la devolución de parte del IVA a los jubilados establecida por la Ley 27.253, de donde lo que eventualmente les entre por un lado, les saldrá por el otro, tirando a la baja los aumentos futuros.

Otro tanto pasará con las recientemente sancionadas leyes de autopartes y de fomento a las Pymes que establecen beneficios fiscales para las empresas (tanto por impuesto como por rebaja de cargas patronales), y con la ley del blanqueo que introduce cambios en Ganancias (derogando el impuesto a los dividendos empresariales) y Bienes Personales, y la derogación de Ganancia Mínima Presunta. La “ley de empleo joven” que está en el Congreso (y cuya sanción celebró anticipadamente Macri) también desfinancia a la seguridad social, desgravando cargas patronales.

Al negarse a disponer un aumento de emergencia a los jubilados y pensionados tal como reclaman algunos sectores de la oposición, el gobierno les está aplicando la misma “teoría” sugerida para los trabajadores en actividad por Marcos Peña (enlace al post anterior): que tomen el aumento como a cuenta de “la inflación esperada”, y absorban la pérdida considerable en la capacidad adquisitiva de sus haberes frente a la efectivamente producida en estos meses.

Se quiebra entonces lo que era la tendencia dominante desde hace más de 7 años: que los aumentos por movilidad a los jubilados y pensionados le ganaran a la inflación. Cambiamos.

3 comentarios:

edu, desde el barrio, dijo...

Mire ud... y yo que los escuché en la cola del Banco en la certeza de que por fin tendrían el 82%!!!

Anónimo dijo...

Yo también lo escuché. De las mismas veteranas y veteranos gorilas que se jubilaron -sin aportes- gracias al kirchnerismo. Y de los que ya estando jubilados o siendo pensionadas, tuvieron aumentos regulares después de 15 años.
Y que entonces empezaron a darse algunos "lujos", como poder hacer algún viajecito o arreglar la casa, ya que aparte de los aumentos tenían los medicamentos sin cargo. Ahora todo se va en super y en tarifas.
El 82% de Macri. El 82% del haber para pagar la luz y el gas.

Ricardo G dijo...

Bueno, podría ser que alcancen el 82% de sueldos que cada vez tengan cada vez menor poder adquisitivo ¿cuál sería la ganancia?