LA FRASE

"ESTAMOS A FAVOR DEL VOTO ELECTRÓNICO PORQUE ES PREFERIBLE QUE EL ESCRUTINIO YA VENGA HECHO POR UNA MÁQUINA, ANTES QUE TENER A UN MONTÓN DE EMPLEADOS PÚBLICOS COBRANDO HORAS EXTRAS POR MIRAR UNA PANTALLA SIN HACER NADA." (ADRIÁN PÉREZ)

sábado, 19 de agosto de 2017

SEPAREMOS LA PAJA DEL TRIGO


Tuvo bastante repercusión ésta nota de Natanson en Página 12 del jueves en la que ensaya una posible explicación de las razones del respaldo electoral al gobierno; incluso dentro del propio diario: acá Martín Granovsky le contesta lo de la “nueva derecha democrática” que ya viene siendo un empecinamiento del autor, contra múltiples evidencias en contrario que su colega señala, y compartimos.

Comencemos por decir que compartimos la preocupación central de Natanson, en torno a tratar de entender (hasta donde nos sea posible) las razones del voto a los candidatos de “Cambiemos”, como un insumo indispensable -desde nuestra posición militante- para una praxis política más eficaz; y acordamos también con algo que señala, aunque parezca obvio: no se trata ver como percibimos nosotros al proyecto político que gobierna el país desde diciembre del 2015, sino de cómo lo perciben los que lo votan.

Sin embargo, en el análisis de la nota Natanson deja demasiados cabos sueltos que frustran el propósito inicial, porque además da por ciertos hechos que no son tales (es decir, los señala como constataciones propias, que influirían en la percepción de los votantes de “Cambiemos”), y omite otros que en nuestra opinión son decisivos para el análisis; e incluso en algunos casos contradicen sus propias constataciones.

Así por ejemplo cuando señala como un acierto (y coincidimos) el apego estricto del gobierno y sus candidatos a una “disciplina estratégica” para seguir el libreto trazado, omite señalar que éste no podría desplegarse eficazmente sin el impresionante blindaje mediático del que gozan; que funciona en dos sentidos: por un lado ocultando o minimizando los patinazos de gestión del gobierno y discursivos de los candidatos (en los que Esteban Bullrich abundó, pero no fue el único), y por el otro, como piezas complementarias de un mismo y único dispositivo.

En efecto, los medios no solo “comparten” agenda con el gobierno o se la imponen, sino que van mucho más allá: operan en conjunto, y con movimientos perfectamente aceitados, que suponen además generosas contraprestaciones del aparato estatal para los intereses que esos medios representan, desde la pauta publicitaria hasta la televisación del fútbol o los negocios el 4G y la telefonía celular. Es decir, en otras palabras, si vamos a describir el aceitado dispositivo político y comunicacional en el que se sustenta la eficacia electoral del gobierno, hagámoslo de un modo completo, con todas sus piezas y con el rol que cada uno cumple; sin lo cual los resultados no serían los que señala Natanson.

Otro tanto puede señalarse de la reivindicación que hace Natanson del “timbreo” como estrategia política y comunicacional, cuando señala con agudeza: “El efecto es individualizante. Lejos de las asambleas, las movilizaciones o cualquier otra forma de apelación colectiva, el timbreo es la operación ideal de la política macrista porque sintoniza con su concepción de la sociedad como una agregación de individualidades. Al limitarse a un contacto bilateral funcionario-vecino, el timbreo apunta a la particularidad de cada persona: la singularidad de su problema concreto prevalece sobre su condición de clase o filiación política, que es lo que al fin y al cabo lo que hermana a los individuos en una identidad común y lo que, en última instancia, los construye como iguales ”.

Lo apuntado es muy cierto, tanto como que no debemos perder de vista que se trata en esencia de una escenificación cuidadosamente preparada para que se proyecte por las redes sociales, y no de una verdadera práctica política horizontalizante, en condiciones abiertas al riesgo del intercambio ida y vuelta con los votantes: volvemos al blindaje mediático, que oculta precisamente la condición escenográfica de la metodología; sin la cual la eficacia de ésta se resentiría.

En otro orden de cosas, lo que apunta Natanson como un acierto del gobierno en cuanto a poner en los primeros lugares de la agenda la lucha contra el narcotráfico (más allá de los resultados concretos que obtenga, como él mismo señala) no explica por qué en los sectores sociales donde ese flagelo más golpea, es donde peor le fue a “Cambiemos” en términos electorales. Del mismo modo cuando apunta que el macrismo no apeló a políticas de shock, omite todos los casos de "prueba y error" que ensayó para luego retroceder, ante las protestas: si no avanzó más fue porque no lo dejaron, y porque -a diferencia del menemismo- no llegó al poder montado sobre una crisis; a punto tal que tuvo que "dibujarla" para intentar legitimar ciertas decisiones. 

También es muy cierto esto otro: “El macrismo ha logrado expresar también ciertas marcas de la época. Sus apelaciones a los valores pos-materiales, aquellos que van más allá de las necesidades cotidianas de supervivencia, resultan seductoras para las clases medias acomodadas en un contexto de hipersegmentación social, en donde los sectores más privilegiados llevan una vida más parecida a la de sus pares sociales de Nueva York o París que a los sufridos compatriotas que viven en el Conurbano, a un colectivo de distancia. Esto se verifica...en una revalorización de la cotidianeidad frente al sacrificio totalizante que exigía la militancia kirchnerista (Macri insiste con que sus funcionarios deben volver a casa antes de que anochezca a cenar en familia).

Pero no lo es menos que al mismo tiempo, muchas veces y con todas las letras fue el propio Macri el que dejó afuera de esos consejos a los trabajadores; a los que les pidió trabajar los sábados y domingos si hace falta, aceptar “ser flexibles” y resignar algunos derechos, como gozar de licencias por enfermedades o accidentes de trabajo. Allí los “valores pos-materiales” dan paso a preocupaciones más prosaicas de todo CEO, que son obligaciones mayores para cualquier trabajador.

Donde la nota empieza a pifiarla y feo, es cuando Natanson dice que “Cambiemos, ya lo hemos señalado, expresa una nueva derecha: democrática, dispuesta a marcar diferencias económicas con la derecha noventista, y socialmente no inclusiva pero sí compasiva.”. La aseveración (dicha como opinión propia y no como constatación de la que supone prevalente en los votantes del oficialismo) no resiste el menor análisis ante un gobierno que recortó beneficios como la AUH (casi hasta compensar la incorporación de los monotributistas), el Progresar, pensiones a la viudez y la discapacidad, los remedios a los jubilados; aumentó las tarifas de los servicios públicos esenciales a niveles insostenibles para muchos hogares, o dilata la solución del impacto del tarifazo para los electrodependientes.

Por la misma línea de pifias, tomando como base los dos mandatos de Macri como Jefe de Gobierno, señala que “...Macri no rompió el consenso en torno a la universalidad de los servicios públicos (no privatizó las escuelas ni los hospitales y no les prohibió a los bonaerenses, ni siquiera a los paraguayos, atenderse en ellos)..., (y) Esto no implica, aclaremos nuevamente, una evaluación positiva de su performance al frente del gobierno de ciudad, sino apenas reconocer que si se hubiera comportado de otro modo probablemente no hubiera ganado todas las elecciones porteñas desde 2007 y quizás tampoco la Presidencia.

Usar el caso porteño para traspolarlo en esas cuestiones al despliegue nacional del PRO, es como mínimo discutible: se trata de un distrito en el que cuestiones tales como el acceso a la educación y la salud públicas no tienen el mismo peso e importancia que en otros para gruesas porciones del electorado; amén que una “privatización” total en esas áreas no existe como tal en ningún lado, e incluso es inviable en términos económicos, porque el “mercado” no podría absorber todo lo que el Estado abandone. Por contraste y gestionando el Estado nacional, en 20 meses Macri se cargó el Plan Remediar, el Conectar Igualdad y la ley de financiamiento educativo; eso sí: sin pagar plenamente costos políticos por eso, lo que amerita al menos revisar ésta hipótesis..

Luego de constatar la sustancial identidad del programa económico de Macri con el del menemismo, Natanson señala que “...la decisión de no recortar el gasto público ni recurrir al despido masivo de empleados estatales, junto a la promesa de no reprivatizar las empresas públicas (ni siquiera aquellas que, como Aerolíneas, generan pérdidas), marca un contraste con los 90. El de Macri es un neoliberalismo desregulador, aperturista, anti-industrialista y, por supuesto, socialmente regresivo, pero no privatizador ni anti-estatista.

Otra vez, la realidad lo desmiente: sí recortaron el gasto licuándolo vía inflación (como en el caso de la AUH o las jubilaciones), techo a las paritarias estatales (como a las privadas) y negativa a convocar a la paritaria nacional docente para no transferir fondos compensatorios a las provincias, sí recurrieron al despido masivo al comienzo de la gestión, y si no privatizaron es porque no les da el contexto pero crearon las condiciones: así está pasando con YPF y Aerolíneas (estableciendo reglas de juego para favorecer a sus competidores), ahora con los trenes, con ARSAT deteniendo el desarrollo del plan satelital y encarando negocios oscuros al margen de la ley; y derogaron el “cepo” legal que le impedía a la ANSES desprenderse de sus participaciones en empresas privadas.

Y el neoliberalismo de Macri va más allá de “desregular”: es -por el contrario- un Estado que regula, pero a favor del capital y de los intereses y negocios privados, como pasa con las low cost, la eliminación de todos los controles al movimiento de capitales, la flexibilización de las normas del mercado de capitales; todo eso sin hablar de la presencia constante y permanente de conflictos de intereses (como el caso del Correo), sistemáticamente laudados en contra de los intereses públicos. 

No vale acá la excusa de que él supone que eso es lo que "ven" los votantes de "Cambiemos", porque sobre hechos falsos, no puede extraerse ninguna premisa verdadera: sería más certero decir que ven lo que efectivamente hizo, y no le dan importancia y aun así lo votan; o precisamente por eso -entre otras razones- lo hacen. De lo contrario llegaríamos al absurdo de una derecha competitiva electoralmente, apoyada en un electorado que rechaza ciertas ideas base de la derecha en cualquier lugar del mundo (menor presencia del Estado, apertura a la iniciativa privada, etc).

Dejamos para el final aquello en lo que coincidimos más ampliamente con Natanson: “Sucede que el neoliberalismo macrista incluye también una propuesta de justicia, sintetizada en la perspectiva de igualdad de oportunidades, la única referencia más o menos abstracta que el presidente se atreve a incluir en sus discursos. A menudo acompañada por exhortaciones a recuperar la “cultura del trabajo” y evitar “los atajos y las avivadas”, la igualdad de oportunidades es la respuesta que filósofos liberales notables, como John Rawls y Amartya Sen, han encontrado a las dificultades para congeniar igualdad y libertad en las sociedades contemporáneas. Aterrizada en la Argentina de hoy, la perspectiva encarna en el trabajador meritocrático, el verdadero sujeto social de esta nueva batalla cultural, y sintoniza con la tradición inmigrante que es parte constitutiva de nuestra cultura política: la idea de progreso en base al esfuerzo individual (a lo sumo familiar) que le permite al que llegó con una mano atrás y otra adelante progresar hasta ascender al mundo alfombrado de la clase media: el mito de “mi hijo el dotor”.”.

Ahí si va al hueso y señala el que es -para nosotros- el dato central de la percepción política de los votantes de “Cambiemos” (previo y por encima incluso de las percepciones que instalan los medios), y que quizás le hubiera ahorrado unas cuantas partes del artículo, que poco aportan al objetivo planteado: en ese párrafo apunta a un rasgo cultural arraigado que condensa una suma de prejuicios tan hondamente instalados en mucha gente que le hace perder de vista que la exhortación proviene (como previene el propio Natanson) de un grupo de herederos afortunados, que poco “esfuerzo meritocrático” han hecho para llegar adonde llegaron.

A riesgo de repetir lo dicho más arriba, volvemos a lo de la “...derecha democrática y renovada”, porque es el propio Natanson el que señala su importancia para su análisis cuando dice “Esa es la gran novedad, la noticia que la oposición debería registrar si de verdad desea ganarle en octubre”: a lo dicho por Granovsky en réplica en el mismo diario (historiando prolijamente los numerosos, graves y constantes retrocesos del gobierno en materia de compromiso democrático), sumemos que no parece ser ésta cuestión (la de si esta “nueva derecha” es verdaderamente democrática) algo que mayoritariamente desvele a sus votantes (es un error suponer que ciertos consensos democráticos alcanzan a toda la sociedad, de modo que haya que disimular cuando se los viola, o sea peligroso en términos electorales avanzar sobre ellos); que tienen razones mucho mas profundas para apoyarla, y de las que la propia nota da cuenta como vimos en los dos párrafos inmediatos anteriores.

viernes, 18 de agosto de 2017

CRISIS EN EL CONICET: SIGUE LA FUGA DE CEREBROS


FUERTE AUTOCRÍTICA DEL SOCIALISMO TRAS LA DERROTA: SE QUIEREN REMONTAR AL 2009


Sobre el proyecto de modificación de la ley de partidos políticos que rigen en Santa Fe que enviaría el gobierno a la Legislatura, leemos al ministro de Gobierno Pablo Farías en Edición Límite: "Adelantó que se moverán en esa dirección una vez pasadas las elecciones generales del 22 de octubre. “creemos que hay que reformar la legislación actual en torno a la conformación y sostenimiento de los partidos políticos en la provincia”.En esa línea, consideró que “hay muchos partidos que son un libro de actas y nada más” y, en buena parte, se debe por la permisividad de la legislación actual en La Bota. “La ley tiene un bajo nivel de exigencia en cuanto a actividades reales que deben las agrupaciones políticas como así también son muy pocas las causales de caducidad de los partidos”, indicó el funcionario.

En tanto, comentó que en la boleta única utilizada en las PASO de este domingo había “muchísimas listas de las que se desconoce si tienen vida más allá de presentar candidatos“. En ese sentido, agregó que pasados los comicios se evidenció dichas fuerzas, en los resultados, “tuvieron apoyos ínfimos”. El ministro señaló que a pesar de eso estos grupos reciben fondos del Estado y le quitan espacios a otros que “están activos, cuentan con candidatos y realizan actividades partidarias“."

Podría decirse que en términos generales estamos de acuerdo con el ministro: cualquiera que vote en Santa Fe sabe que, elección tras elección, proliferan los sellos de goma que no representan a nadie, obtienen una cantidad insignificante de votos elección tras elección y se mantienen al solo efecto de morderle el monedero al Estado con los aportes de campaña.

Lo curioso es que con la misma lógica de mezclar todo con la que hoy el gobierno de Macri aprovecha el bochorno del escrutinio provisorio para propagandizar el voto electrónico, allá por el 2011 el socialismo vendió la boleta única diciendo que iba a terminar con la dispersión de la oferta electoral que generaba la ley de lemas; derogada siete años en el 2004 por Obeid en su gobierno. Evidentemente la boleta única podrá servir para otras cosas (que aun están por verse), pero no para evitar la fragmentación política, porque muy por el contrario la favorece.

Pero volvamos al anuncio de Farías: al parecer el oficialismo provincial ha decidido salir del laberinto en el que lo dejó su desastrosa perfomance electoral del domingo pasado en las PASO reformando la ley de partidos políticos de la provincia, para hacer más exigentes las condiciones para crear un partido político, otorgarle la personería y que ésta subsista; cosa con la que no podemos más que estar de acuerdo.

La Ley 6808 (que data de 1972, aunque tuvo modificaciones menores) en efecto, no contiene demasiadas disposiciones para decretar la caducidad de un partido político, pero sin embargo hay una que sí establece en su artículo 44 inciso c) como una de ellas, no alcanzar como mínimo votos equivalentes al 3 % del padrón electoral, durante dos elecciones consecutivas. Claro que esa condición -como otras que dispone la norma, como realizar elecciones internas- las debe verificar al Tribunal Electoral de la provincia, que nada hace al respecto.

Pero lo más curioso es que cuando en el año 2009 se discutió exactamente la misma cuestión en la nación, el socialismo y sus socios en el Frente Progresista Cívico y Social votaron en contra, como se puede comprobar en las imágenes de las actas de la sesión de la Cámara de Diputados donde se trató la cuestión:


En efecto, por entonces Cristina había remitido al Congreso un proyecto de reforma política que luego terminaría siendo la Ley 26.571, que estableció la obligatoriedad de las PASO, la publicidad de campaña gratuita en los medios audiovisuales y también reformas a la Ley 23.298 que regula a las partidos políticos.

En éste último caso introdujo el artículo 7 Bis, que regula los requisitos para que un partido obtenga la personería jurídico política; entre ellos acreditar un número de afiliados no inferior al cuatro por mil del padrón de electores del distrito; número que deben mantener como mínimo para conservar la personería (artículo 7 Ter).

La misma ley estableció al modificar el artículo 50 de la ley de partidos políticos que son causales de caducidad de la personería de los partidos -entre otros- no mantener esa afiliación mínima, o no alcanzar en dos elecciones consecutivas el dos por ciento (2 %) del padrón electoral del distrito por el cual compiten. A su vez como en el caso de los partidos nacionales se exige tener personería en cinco de ellos al menos para tenerla con alcance nacional, si la van perdiendo en los distritos por cualquier Causal, puede acarrearle la caducidad de la personería nacional.

Como se puede ver en el acta, la reforma fue rechazada por los diputados del socialismo santafesino y de sus socios en diferentes Pymes electorales nucleadas en el Frente Progresista (también por la UCR, socia hasta hace poco del socialismo), con el argumento de que “era proscriptiva”.

Un argumento que ahora parecen haber desechado en la provincia, por una razón muy sencilla: en el orden nacional son expresiones minoritarias e irrelevantes, que corren riesgo de desaparecer si se sube la vara de las exigencias para sostener un partido político; y en el orden provincial gobiernan desde el 2007, y suponen que los votos (muchos) que fueron perdiendo desde entonces, fueron a parar a esos emprendimientos políticos, en muchos casos unipersonales.

Y de paso crean una cortina de humo (como fue en su momento el ensayo de reforma constitucional, ahora archivado por el urnazo en contra) para tenerlos a todos discutiendo en torno a eso, y no hablar de las verdades razones de su progresiva –pero indetenible debacle electoral, aun en su tradicional reducto municipal rosarino; que son otras que las desastrosas gestiones de gobierno que vienen protagonizando, sin solución de continuidad, y su insoportable levedad e hibridez política al pretender mantener siempre al margen de los grandes debates y dilemas políticos que se plantean en el país; acelerados a partir del experimento neoliberal que se despliega con toda su fuerza desde diciembre del 2015.

NEGACIONISMO CONSECUENTE


El miércoles pasado se registró el penoso paso de Patricia Bullrich por el Senado de la nación, pretendiendo dar explicaciones -que no dio- sobre la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Como sabemos, Bullrich negó todo: la Gendarmería no tuvo nada que ver, no se puede comprobar que haya participado del hecho, no hay certeza de que Santiago haya estado en el lugar, su jefe de gabinete no ordenó la represión dentro de la comunidad mapuche sino que actuaron bajo las órdenes de un juez. Incluso se arrojó sobre la granada asumiendo la defensa irrestricta de los gendarmes, y asumiendo a priori cualquier responsabilidad por el hecho que al mismo tiempo estaba negando

Además de que todas y cada una de sus afirmaciones están desmentidas por los hehcos y las pruebas allegadas a la causa, con cada uno de sus dichos Bullrich no hizo sino confirmar que se trata de un caso de desaparición forzada, al menos tal como la degine el Código Penal en su artículo 142 Ter:“Se impondrá prisión de DIEZ (10) a VEINTICINCO (25) años e inhabilitación absoluta y perpetua para el ejercicio de cualquier función pública y para tareas de seguridad privada, al funcionario público o a la persona o miembro de un grupo de personas que, actuando con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, de cualquier forma, privare de la libertad a una o más personas, cuando este accionar fuera seguido de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona.” (las negritas son nuestras)

El texto fue incorporado al Código por la Ley 26.679, aprobada en abril del 2011, con 158 votos a favor, ninguno en contra y tampoco ninguna abstención en la Cámara de Diputados de la nación, pero con muchas ausencias a la hora de la votación: 


Como se ve, la propia Bullrich figura entre los ausentes, junto con algunos colegas suyos actuales funcionarios del gobierno de Macri: Oscar Aguad (ministro de Defensa), Laura Alonso (titular de la Oficina Anticorrupción Kirchnerista), Ricardo Buryaile, Silvia Madjalani (actual número 2 de la AFI), Adrián Pérez (el escamoteador de telegramas del conurbano) y Jorge Triaca (el ministro de Trabajo que va a las mismas de los represores fallecidos)

También Elisa Carrió, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el presidente provisional del Senado Federico Pinedo, el embajador en España Ramón Puerta y la segunda marca de “Cambiemos” Margarita Stolbizer.

Pero hay más: antes de eso, en noviembre del 2007 durante el gobierno de Néstor Kirchner el Congreso aprobó la incorporación al Código Penal de los delitos de lesa humanidad tipificados en el Estatuto de Roma, y la convención sobre la desaparición forzada de personas de la ONU, gestada por iniciativa de la Argentina.

La sanción tuvo en Diputados 167 votos favorables, un voto en contra y 15 abstenciones, que pueden ver en ésta otra acta, correspondiente a la sesión de ése día: 


Además del solitario voto en contra de la ex bulldoguista (de López Murphy) Nora Guinzburg, se abstuvieron Paula Bertol (actual funcionaria de la Jefatura de Gabinete encargada de las relaciones con el Congreso), Esteban Bullrich (no sé si lo tienen), otra vez el hoy presidente provisional del Senado Federico Pinedo y Jorge Vanossi, el jurista todo terreno proveniente de la UCR que hace poco -sin ir más lejos- elogió el fallo de la Corte concediendo el “2x1” a los genocidas.

Como vimos acá, también se habían abstenido a la hora de votar la ley que prohíbe indultar, amnistiar o conmutarles las penas a los condenados en casos de delitos de lesa humanidad.

Si hay algo que no se les puede dejar de reconocer, es la coherencia.

jueves, 17 de agosto de 2017

100 AÑOS DE PERDÓN


MAJUL, UNA MÁQUINA PERFECTA DE DECIR BOLUDECES


(*)

Mauricio Macri, Marcos Peña y Jaime Durán Barba lo hicieron de nuevo. (¿Antes también manipularon escrutinios? Al final tiene razón Lousteau) Algunos escépticos se lo adjudicarán a la suerte. (Pero claro: la designación del juez electoral y la elección de la empresa que hizo el escrutinio fueron estrictamente obra del azar) Otros dirán que el Gobierno necesitó ocultar, deliberadamente, lo que sabía que sucedería en la provincia de Buenos Aires para que la paridad voto a voto, con alto riesgo de sufrir una derrota, antes o después de la medianoche, no eclipsara el imponente triunfo que Cambiemos obtuvo a nivel nacional. (La idea era que no se note Luis, pero no lo consiguieron ni ellos, ni vos en la nota) 

Pero lo cierto es que el Presidente, el jefe de Gabinete y el asesor ecuatoriano no sólo impusieron su estrategia electoral. También hicieron prevalecer su impronta política. (Exacto: dejaron huellas por todos lados) Y así lograron el éxito aferrados a su estilo y sus valores. Con audacia, micromarketing y redes sociales. (Y un poco de ayuda de Indra, que no vino mal) Sin necesidad de aliarse ni con Sergio Massa (Obvio, les bastó con chuparle votos, pero el trabajo se los hizo Massa armando alianza con la piedra Stolbizer) ni con ningún intendente del conurbano como Martín Insaurralde o Gabriel Katopodis,(Es cierto, prefirieron trabajar con ex intendentes prestigiosos, como Cariglino y Aldo Rico) quienes durante 2016 parecían estar prestos a sellar un acuerdo político con la gobernadora María Eugenia Vidal o el propio Macri. (Es que fueron viendo que el que se acercaba a Macri, era cartera. Si hasta a Usain Bolt le pasó) 

Es legítimo preguntarse, a esta altura del partido, si fue casualidad o parte de un mecanismo de relojería que la gobernadora le imprimiera a las últimas 48 horas de campaña una mística y una fuerza que nadie le había puesto hasta el momento. (O de las encuestas que les daban que venían perdiendo feo. Igual, lo de Brancatelli se lo tienen que agradecer a Vila, que resistió su impulso de cepillarlo) Estaba desesperada porque sentía que perdía o eligió el momento y el escenario oportuno para apretar el acelerador? Es lógico interrogarse si también fue parte del azar la tenida entre Vidal y Diego Brancatelli (Hicieron un focus group preguntando "¿Cuál es el kirchnerista más pelotudo que aun queda en los medios, para sacudirlo como en bolsa?") o si los asesores de campaña de Cambiemos encontraron un cajón de Herminio Iglesias a medida y lo viralizaron ellos en las redes sociales, como quien apuesta durante la última mano de dados o de pócker. ¿Tenían cronometrado y perfectamente medido que el asfalto, las cloacas, el agua potable, las obras hidraúlicas y el Metrobús,(El de La Matanza les dio un rédito tremendo, a juzgar por los resultados) iban a alcanzar justo para lograr el "empate técnico" ("Empate técnico" en una elección debe ser la pelotudez atómica mayor del siglo) contra la ex presidenta? (Es que venían con la experiencia de los 10 kilómetros de subte por año que hicieron en la CABA)

¿Sabían de antemano que los brotes verdes o el tenue crecimiento que estaba experimentando la economía, les iba a alcanzar para ganar en los distritos claves como Córdoba, (Donde tuvieron que remontar de abajo, desde el 71 % que sacaron en el balotaje) Mendoza, (Donde ganaron por la mitad de diferencia que en el 2015) casi casi, en la provincia de Santa Fe, ("Casi" no cuenta, Luis: acá perdieron. ¿Te fuiste a dormir temprano o le preguntaste a Corral como fue la cosa?) La Pampa y en Corrientes? ¿O lo sabían desde el principio, desde antes del comienzo de campaña, cuando el mismo jefe del Estado sostenía que iban a ganar, incluso en Buenos Aires, (Donde perdieron, recalquémoslo por las dudas) por más "que el círculo rojo quiera mostrar un país peor que el real"? (El "círculo rojo" es el más interesado en mostrar un país que no es real, o sea uno donde crecemos, baja la inflación y crece el empleo, Luis) ¿Es mito o realidad que Durán Barba es un gran alquimista que sostiene que no conviene ir ganando desde mucho tiempo antes las elecciones porque es más efectiva una arremetida final que la sensación cómoda de un triunfo cantado? (Cosa que aprendió manejando las campañas del PRO en la CABA, donde todos sabemos que la mano siempre vino peliaguda, pero al final terminaban pegando el batacazo)

Sí se puede afirmar que Cambiemos es, desde hace tiempo, una máquina electoral casi perfecta. (Como el crimen: casi perfecto, una pena que dejen huellas) Una máquina que no deja casi nada librado al azar. (Ni siquiera la designación por la ventana de un juez electoral) Que es capaz de "couchear" a sus candidatos hasta desnaturalizarlos, como pasó con Esteban Bullrich o Gladys González; (¿Vos decís que los terminaron haciendo parecer inteligentes? Lo disimularon bastante bien te digo ¿O es al revés, lo de los pibes presos y las cervecerías artesanales estaba todo coacheado?) o de transformar a Jorge Macri en el jefe de campaña de los "sin tierra" para bajar abruptamente la diferencia de votos entre Unidad Ciudadana y Cambiemos en los distritos donde el partido oficialista no tiene intendentes. (Viendo los resultados del conurbano, muy bien que digamos no le fue) La comparación de los votos entre estas PASO y las de 2015 en distritos como La Matanza, Mar del Plata, Bahía Blanca o La Plata indica que los referentes territoriales de Cambiemos trabajaron finito (Sobre todo Arroyo en Mar del Plata, trabajó finísimo, un orfebre que reíte de Marcos Peña) para lograr que Cristina no superara la cantidad de electores que supo conseguir Aníbal Fernández. (Con tanta dedicación que se le escaparon cinco puntos que perdió Vidal, en el conurbano, donde operaba el primo "transformado" en jefe de campaña)   

El trabajo de orfebrería que hicieron juntos Marcos Peña y Claudio Poggi (Una orfebrería bárbara: le mostraron la billetera a Poggi, o lo amenazaron con un carpetazo, y listo) para derrotar a los Rodríguez Saá en San Luis, por primera vez en 34 años, no debería ser minimizado. Lo que pasó en Santa Cruz bien puede ser leído como otra estrepitosa derrota de Cristina,(Ahí la orfebrería corrió por cuenta de Aranguren e YPF, que levantaron pozos y paralizaron las obras de las represas. Casi ni se notó de fino que fue el trabajo) apenas empañada por el ruido que generó la paridad casi eterna (¿Vos decís que no piensan terminar nunca con el escrutinio, Luis?) en la provincia de Buenos Aires, pero también es verdad que por primera vez Eduardo Costa aceptó compartir la estrategia de campaña que le propuso el disciplinado equipo de Cambiemos. (O sea, aparecer por Santa Cruz el día de las elecciones, para ir a votar, y listo) Alguna vez oí decir al Presidente que a veces lo subestiman, pero que él aprendió a tomar eso como una ventaja. (Lo aprendió de chiquito en su familia: el padre siempre lo consideró un pelotudo, y él aprovechó para vivir de arriba, sin trabajar) Una vez más: cuesta discernir, con los números en la mano, si la baja de votos de Sergio Massa en Tigre y la pobre perfomance de Martin Lousteau en la Ciudad se deben a sus propios errores o a la energía extra que le dedicaron Macri por un lado y Horacio Rodríguez Larreta por el otro, para esmerilarlos sistemáticamente. (Claro, porque los dos eran fortalezas inconmovibles, liderazgos de masas de larga data, de estatura colosal. Dejáte de joder, Luis) 

Sí parece claro que nada es improvisado. Ni siquiera la hora, la puesta ni el contenido de los discursos de agradecimiento que pronunciaron Rodríguez Larreta, Vidal y Macri. (Exacto: estaban coordinados vía whatssap con los muchachos de Indra) Me tomé el trabajo de revisarlos. (¿A Mariú la palpaste vos o llamaste a una policía femenina?) En ningún caso declararon formalmente que Cambiemos le había ganado a Cristina Fernández. (Porque sabían que perdieron. Y Vidal estaba ahí para festejar que ganaron en La Pampa. Una pena que en las redes pintaron Buenos Aires de amarillo, y quedó el mapita. Siempre hay algún boludo que se descuelga) Sin embargo, a esa altura de la noche, a la mayoría de los argentinos les quedó la sensación de que el oficialismo había logrado casi una epopeya. (Y al resto, que habían consumado un choreo descomunal) Y cuando los candidatos de Cambiemos terminaron en Costa Salguero se fueron muy rápido (Es que tenían miedo que pintara otra time warp y la cosa se descontrolara) y así indujeron a los medios a dar casi por culminada la jornada. ("Indujeron", claro, porque los medios son completamente inocente y bajo ningún concepto fueron parte de la movida) 

No hubo fraude. (Apenas 270 meses donde Cristina figura con cero voto, una pavada subsanable) Ni siquiera se puede afirmar que manipularon la carga de datos. Sólo hicieron un poco de marketing político. ("Yo no hago fraude, solo hago márketing electoral, para divertirme") O, para ponerlo en términos más precisos: Cristina Fernández y su equipo de campaña fueron primeriados. (Sería "primereados", asno analfabestia) Los madrugaron. (Y sí, los hicieron quedar hasta la madrugada) Y eso también debe ser considerado parte de la maquinaria electoral. (Que usen los recursos del Estado y pongan en juego la transparencia del proceso, son detalles, que a nadie le interesan) Por eso la ex presidenta ahora está penando. (Sí, le está dando pena haber ganado) Y los jefes de campaña de Cambiemos ya se apuran a hacer la comparación barrio por barrio, esquina por esquina, para ganarle en octubre, ya de manera definitiva, (De manera real, sería en todo caso, porque ahora perdieron) montados a la ola del mejoramiento de la economía (Van a tener que surfearla lindo, entonces) y en las dificultades objetivas de Cristina para romper su propio techo electoral. (Sí, lo mismo nos comentaba hace un rato Randazzo)

(*) Las negritas son nuestras, el original acá.

LOS PROFETAS DEL ODIO

Lo llevan en la sangre, tienen el corazón ortiva como se dice. Son amigos de los jueces y los milicos, y siempre tienen uno a mano para que les ayude a ganar una pelea, o para apalear o encarcelar a algún adversario político.

Cuando no están en el poder (el del Estado, porque del otro son siempre laderos y nunca de le ponen de punta) son los campeones de los derechos humanos, las libertades públicas, las garantías constitucionales, el hábeas corpus y el amparo.

Pero cuando tienen la manija, agarráte: si pueden te van a pisar la cabeza, y te van a perseguir hasta que te extingas. Son de la estirpe de los encomenderos españoles, de los degolladores de Mitre, de los fusiladores de peones en la Patagonia, de los  aviadores que ametrallaron al pueblo indefenso en la plaza, de los torturadores de la ESMA.

Se sienten los cruzados de la civilización contra la barbarie, y siempre están embarcados en alguna empresa purificadora contra los negros, los coyas, los pobres, los cabecitas, los "distintos"; a los que ven como una amenaza, aunque digan que los quieren ayudar o rescatar de la pobreza.

Son los custodios de la moral, los depositarios de las virtudes cívicas, los albaceas testamentarios de la república y las instituciones.

Te quieren meter en la cabeza (y lo consiguen con mucha gente) que el problema del país no son los Blaquier, los Benetton y los Lewis, sino las Milagro Sala, los Santiago Maldonado o los mapuches.

El odio es su motivación existencial, su combustible espiritual, y con el que alimentan el odio de otros, que porque odian lo mismo que odian ellos, creen que son como ellos; aunque sean iguales a los odiados.

Y ahí es donde está el problema mayor: no en lacras como Gerardo Morales, sino en el piojo resucitado que maneja un maxi quiosco con un par de fotocopiadoras pero se siente Steve Jobs, un emprendedor del carajo, con dotes extraordinarias que solo en éste país de mierda -y por culpa de los negros de mierda- no son apreciadas como se debe.

Tipos que se indignan cuando la paraguaya o la correntina que tienen en la casa para que les limpie, les cocine, les  planche la ropa y les cuide los hijos les pide que la pongan en blanco; cuando ellos sienten que "le están haciendo un favor dándole trabajo", y que por eso se sienten reivindicados cuando Gerardo Morales y los jueces a su servicio mandan a Milagro Sala a cumplir su prisión domiciliaria en una casa que previamente saquearon y destruyeron.

Gente que alimenta todo el tiempo el resentimiento social, echándole leña a la hoguera de los peores prejuicios arraigados en la sociedad, que le cuenta las costillas al pobrerío que mejoró un poco su nivel de vida y consumo, echándole en cara que compra cosas que no son para ellos, a las que no tienen derecho.

Eso, mientras trata de meternos en la cabeza que hay ciertas cosas que siempre fueron así y no tienen por que cambiar, ni hay que rebelarse contra ellas, ni organizarse para cambiarlas; que hay gente que nació rica y morirá rica, y que es la única que tiene derecho a vivir bien; aun a costa de que los otros vivan mal. Sobre todo si es así.

Ayer mismo, mientras Morales descargaba su bilis en las redes sociales para alimentar a los odiadores, la impresentable ministra de Seguridad de Macri, descendiente de una de esas familias garcas desde siempre (aunque sus orígenes sean oscuros y ya olvidados) defendía a capa y espada en el Senado a la Gendarmería que desapareció a Santiago Maldonado, confirmando el delito con cada palabra y cada negación.

Se ofrecía así como garante de los desaparecedores, a cambio de que le firmen una pericia trucha diciendo que Nisman fue asesinado y no se suicidó (no crean que no nos dimos cuenta como viene la cosa); y al mismo tiempo les firmaba un enorme cheque en blanco a los futuros desaparecedores.

Con gente así no hay conciliación posible, ni "avenida del medio" ancha o angosta que transitar: solo es posible mantener y ensanchar la grieta, estar siempre en la vereda de enfrente por la que pisan y no tener nada que ver con ellos.

Nos separa un océano de distancia, y debemos hacer todo lo posible porque siga siendo así.

miércoles, 16 de agosto de 2017

¡HOOOLAAA, JEÑOS DEL VOTO!





SANTAFESES


El mapa cuya imagen encabeza el post lo sacamos de ésta nota del diario Uno de ayer; en la que se analizaban los resultados de las PASO del domingo pasado en la categoría concejales.

Siguiendo el enlace van a la nota, y clickeando en el circulito de cada una de las seccionales de la ciudad saben cuantos votos sacó cada fuerza política (en realidad las tres principales: Frente Justicialista, Cambiemos y Frente Progresista) en cada una de ellas.

Las seccionales que aparecen pintadas de azul (o sea, todo el borde oeste de la ciudad, de norte a sur) son las que ganó el peronismo, las amarillas "Cambiemos" (es decir la lista de Corral encabezada por Pereyra y su competidora de Ulrich Lehmann) y la anaranjada es la única seccional donde ganó el Frente Progresista (Jatón + Delfino).

Como los barrios del oeste son más poblados, en la sumatoria total el peronismo se alzó con el triunfo en la elección de concejales para toda la ciudad.

Ahora vean esta otra imagen, sacada del trabajo sobre homicidios dolosos en la ciudad que en su momento presentó el diputado Leandro Busatto (FPV) que pueden ver completo acá: 


En el trabajo se calcula la tasa de homicidios producidos cada 100.000 habitantes, en promedio, entre 2001 y 2016. 

Como pueden ver, en los barrios del oeste de la ciudad (en éste caso la división toma los distritos municipales, en el anterior las seccionales de policias) esa tasa oscila entre 24 y casi 44 homicidios por cada 100.000 habitantes, contra un promedio de casi 6 a 13 por cada 100.000 en los distritos del este de la ciudad.

Todo el borde oeste de la ciudad fue el que recibió el impacto pleno de la inundación del Salado en el 2003, y el más afectado también por las inundaciones del 2007; y se trata además de los barrios cuya población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es mayor en porcentaje, y por ende donde en mayor medida se sienten los efectos de las políticas del gobierno de Macri.

Cuando entrevistamos a Busatto en "Y nadie hace nada" por el trabajo sobre los homicidios en la ciudad (la nota la pueden escuchar acá) correlacionaba los datos de criminalidad violenta directamente con la ausencia del Estado: menor inversión en educación, salud y desarrollo social, más deficiente infraestructura pública y también desigual distribución de los recursos destinados a garantizar la inseguridad; pese a que son los lugares en los que la frecuencia del delito violento es mayor.

Dos ciudades (o más) dentro de una, desiguales y con disímiles comportamientos electorales, también: no es casual entonces que sea en esos distritos donde "Cambiemos" y el Frente Progresista hayan hecho sus peores elecciones: la gestión de la provincia en manos del socialismo y de la municipalidad en manos de la UCR-Cambiemos es allí decididamente mala.

Por contraste, el triunfo del peronismo en esos lugares no se puede explicar con el lugar común del clientelismo, pues no controla ni el gobierno de la provincia ni el de la municipalidad de Santa Fe desde el 2007; y tampoco el gobierno nacional desde el 2015.

Sin embargo, subsisten ciertas políticas de protección social desplegadas por el kirchnerismo entre 2003 y 2015: la asignación universal por hijo (AUH), la asignación por embarazo, las pensiones no contributivas y las jubilaciones provenientes de las moratorias previsionales. Y algunas de ellas (como las pensiones y la AUH) puestas en riesgo por la gestión de Macri, que viene dando de baja sistemáticamente beneficios.

Daría la impresión que la situación descripta deja una enseñanza para los diferentes sectores del peronismo local, de cara a las elecciones de octubre: los sectores populares, los más humildes y los más afectados por la crisis los ven como su natural representación política, a cambio de que asuman sin complejos la "pesada herencia" del kirchnerismo; y desde allí construyan.

DE COLUMNA VERTEBRAL A RUEDA DE AUXILIO


La previa de las PASO del domingo pasado sorprendió a la CGT sumida en la parálisis interna, la discusión de su nueva conducción con el fantasma de otra ruptura a la vista y sin haber tenido peso específico en la discusión de la oferta electoral de “los peronismos”.

Salvo -paradojalmente- la lista de "Unidad Ciudadana" encabezada por Cristina en Buenos Aires; en cuyo gobierno (y con el respaldo popular del 54 % de los votos obtenidos en el 2011) el sindicalismo cegetista hizo múltiples paros reclamando por Ganancias, una demanda que hoy es de una sofisticación tal que ha sido olvidada por los propios popes sindicales, para atender cuestiones más apremiantes; tal como la propia CFK lo advirtió el 9 de diciembre de 2015: empleo, salario, condiciones de trabajo y amenazas flexibilizadoras. 

Por contraste con aquéllos, una dirigencia sindical de la CGT donde abundan los sectores con pocas ganas de movilizar (viendo como les fue con el acto del atril y la última convocatoria en Ferro, se entienden los motivos) parece que se aferrará a los resultados del domingo como la justificación perfecta para seguir haciendo lo mismo que vino haciendo hasta acá, en 20 meses de gestión de Macri.

O sea, fungir de rueda de auxilio social del gobierno de los CEO's, encapsulando el  conflicto social, o contribuyendo a mantenerlo focalizado, contenido, controlado y en consecuencia, más fácil de quebrar, reprimir o diluir.

Macri consiguió todo eso hasta acá con mucho menos que el 54 % de CFK con el cual buena parte de ésta misma dirigencia se le paraba de manos por Ganancias; y todo indica que lo seguiría obteniendo, con los resultados del domingo: le darían más changüí para que avance, y los pase por encima.

Mientras “los mercados” y el poder económico reaccionan exultantes porque entienden que el gobierno logró respaldo ciudadano para ir...por reformas que caguen aun más al ciudadano. 

Nada que no se supiera antes de votar, o que no se hubiera dicho: después del domingo pasado habrá que archivar definitivamente la teoría del "engaño" que algunos acunaron en el balotaje, y que les permitía intentar un puente con los "arrepentidos" de haber votado a Macri.

Sin embargo, mientras muchos dirigentes sindicales siguen sosteniendo (en público o en reserva) la aversión a CFK y esperan para ver si las urnas en octubre escriben su epitafio (al menos hacia la disputa por el liderazgo del peronismo), saben que llega seguro al Senado; y que desde allí será también seguro la abanderada del rechazo a la reforma laboral, que más o más temprano se viene. Lo que son las vueltas de la vida.

Muchas se ha criticado la falta de una construcción sindical del kirchnerismo, o de un vínculo más permanente y coordinado con parte del movimiento gremial, incluso con razón; pero poco se lee o escucha de la escasísima visión política de buena parte de la dirigencia de la “columna vertebral”: con los mismos números de las PASO en la mano con la que se sienten legitimados para levantar -otra vez- el pie del acelerador de la protesta social, se pudo comprobar adonde terminó el experimento "post kirchnerista" del Frente Renovador de Massa, en el que muchos de ellos tenían puestas sus fichas.

Se abre a partir de agosto una coyuntura política más crítica aun y de cara a las elecciones de octubre, donde todos deberán barajar y dar de nuevo, para acertar con la estrategia más adecuada para afrontar lo que se viene; que seguramente será peor si el gobierno mejora sus resultados en las elecciones definitivas.

Y al igual que pasa con la dirigencia política opositora, habrá que ver que sectores del sindicalismo están a la altura de las circunstancias, porque ya no queda espacio para seguir adoptando posturas exclusivamente basados en rencillas del pasado; hoy superadas claramente por otro tiempo político, económico y social.

martes, 15 de agosto de 2017

CAOS EN EL TRÁNSITO


EL SOCIALISMO Y SU COMPULSIÓN POR SUBSIDIAR GARCAS


Primero subsidiaron con el 80 % del aporte estatal a la "escuela de la plaza" de Rafaela; la que armaron las familias empresarias más poderosas de la ciudad y -algunas- de la provincia: los Valsagna, Williner, Basso, Parra, etc. 

Después subsidiaron con el 100 % del aporte a los ultra integristas católicos de FASTA, propagandistas de la teoría de los dos demonios, y apologistas del terrorismo de Estado. 

Y como si todo eso fuera poco, ahora le dan el 80 % del aporte estatal para el pago de sueldos al "Instituto Tecnológico El Molino" de Esperanza; manejado según nos cuentan acá en su propia página por: "La Asociación responsable del gobierno y administración del ITEC es la Fundación Instituto Tecnológico “El Molino”, integrada por la Municipalidad de Esperanza, el Centro de Industria, Comercio, y Afincados de la ciudad de Esperanza, y la Sociedad Rural de Las Colonias " 

El CICAE es el mismo que organiza todos los años la FECOL, en un predio donado por la provincia, y en una sede construida con subsidios provinciales. De la Sociedad Rural, es poco lo que se puede agregar.

El extraño socialismo santafesino y su propensión compulsiva a subsidiar garcas.


EMPATE TÉCNICO


El primer dato duro que arrojan las elecciones del domingo es que después de 20 meses de gobierno de Macri -con todo lo que eso implica- "Cambiemos" logró consolidar en todo el país un caudal de votos casi similar al que tuvo en la primera vuelta de las presidenciales del 2015; lo que supone que más de un 30 % de los argentinos comparte y acompaña su visión de país, por más jodida que a nosotros nos pueda parecer, y por más jodida que efectivamente esté resultando en sus efectos, para muchos argentinos. 

Un voto claramente ideológico, que no acepta discutir política desde la ideología: la vieja astucia de la derecha de convertir en simple sentido común, lo que no es sino una visión particular y sesgada del mundo, la vida y la sociedad.

El dato preocupa tanto como el hecho de que pueda ser interpretado (y casi con certeza lo será) como una plataforma de lanzamiento de una fase más profunda y agresiva del ajuste estructural con el que sueña un gobierno que -en términos políticos- asumió desde el principio que su ajustado triunfo en el balotaje de hace casi dos años atrás significaba un cheque en blanco para ir a fondo con sus reformas, tanto como pudiera o se lo permitieran. 

Y la preocupación no disminuye si se considera que Macri fue el presidente menos "revalidado" en su primera elección de medio término posterior a la asunción desde 1983: si las cosas fueran tan lineales y solo mirando los resultados de su gestión de gobierno, debería haberle ido mucho peor.

El siguiente dato a destacar es que la oposición sigue desarticulada, y sin encontrarle la vuelta al desafío que representa la derecha gobernando el país por las urnas, y siendo competitiva en térmibos electorales; y esa desarticulación se constituye en un activo indispensable para el gobierno, para poder avanzar. Dentro de ese marasmo opositor el kirchnerismo -y en especial la figura de Cristina- con todo y sus limitaciones, parece ser lo único que ha quedado más o menos en pie, junto con algunos "peronismos provinciales" y algunos de sus aliados tradicionales (Formosa, Tucumán, Chaco, San Juan, Santiago del Estero), que lograron resistir el vendaval en sus distritos.

El déficit es más acentuado en los distritos más grandes, pero las escasas credenciales democráticas del gobierno lo llevaron a manipular los resultados de la elección para no aparecer perdiendo en Buenos Aires y Santa Fe, menos a mano del kirchnerismo (aunque acá la derrota fuera a manos del conjunto del PJ, interna mediante que ganó Agustín Rossi). Para peor, ya con la certeza de la derrota salieron a hablar de "empate técnico", suspendieron el recuento y difirieron el resultado a los tiempos del partido judicial; donde además juegan con ventaja.

En la elección más contaminada por los factores de afuera de lo específicamente político-electoral desde la vuelta a la democracia en 1983 (hasta extremos vergonzosos), el gobierno que llegó a las urnas jaqueado por denuncias sobre presos políticos, un desaparecido por fuerzas estatales y la represión de la protesta social, manipuló groseramente el escrutinio (y acaso haya intentado perpetrar un fraude en gran escala en algunos lugares); para generar un escenario "adaptado" al primer time televisivo, a la tapa de los diarios de hoy, a las repercusiones en la city y a la necesidad apremiante de lograr calmar la trepada del dólar justo antes del mega-vencimiento de LEBAC´s de hoy; aunque todo eso implicara llevarse puesta la credibilidad del proceso electoral.

Los medios hegemónicos y el gobierno jugaron con todo hasta el momento mismo en que se comenzaron a abrir las urnas (y bastante después), violando groseramente la veda y demostrando que están dispuestos a traspasar todos los límites que sean necesarios, con tal de consolidarse en el poder, y he allí otro dato preocupante: la suma de una base social de maniobra a la que no le interesa demasiado si el gobierno avanza en violaciones a los derechos humanos o recorte de porciones de bienestar para vastos sectores de la sociedad, con un gobierno que corresponde a esa fidelidad, avanzando en ambos sentidos con decisión. Un combo que solo puede augurar un aumento de la tensión política, y más retrocesos democráticos que posiblemente con un importante grado de tolerancia social.

De allí que no resulta sorprendente que el vendaval de las urnas se haya llevado puesta a la "ancha avenida del medio" pergeñada por Massa, y puesto en crisis terminal a su ensayo de jugar "de ambos lados de la grieta"; para capitalizar los votos de los descontentos del kirchnerismo, tanto como de los desilusionados del gobierno.

El macrismo apeló con todas las herramientas posibles (incluyendo las no tan sanctas, especialmente ellas) a la polarización con el demonizado kirchnerismo, y como dijo Schiaretti (uno de los grandes derrotados del domingo), mal no le fue. El asunto es si los que lo advirtieron (en especial en el peronismo) son capaces de extraer la enseñanza lógica de su propia constatación, de acá al futuro: hasta ayer mismo intentaban negociar "pactos de gobernabilidad" con un gobierno que hará rodar sus cabezas, apenas tenga la menor oportunidad; y que el domingo comenzó a afilar el hacha. 

Dijimos muchas veces acá que era crucial que Cristina gana en Buenos Aires aunque fuera por un voto, y la actitud delincuencial del gobierno en el escamoteo de su triunfo para evitar las tapas de los diarios del lunes, demuestra que ellos hicieron la misma lectura. La tarde noche del domingo y la madrugada del lunes nos dieron una metáfora bien precisa del panorama político de la oposición argentina: Randazzo yéndose a dormir a las siete de la tarde, y Massa felicitando al macrismo por su triunfo en la PBA, con solo el 18 % de las mesas escrutadas; mientras Cristina esperaba hasta bien entrada la noche para denunciar -con las cifras a la vista- el intento de fraude, y proclamar que "Unidad Ciudadana" había ganado. De la intensidad y decisión con la que se lo combata en el futuro, dependerá hasta donde pueda llegar el gobierno.

Decir que Cristina estuvo palo a palo con un candidato impresentable, o comparar sus cifras con el 54 % de las presidenciales del 2011 es estar mirando otro canal, o en realidad apostar a otra cosa; que no es precisamente corregir para mejorar: Esteban Bullrich fue una anécdota, tanto que lo escondieron para que la campaña se la pusieran al hombro primero Macri, y luego (cuando fue evidente que restaba) Vidal; eso sin contar los 20 meses de ofensiva mediática y judicial descarnada contra Cristina, que no paró un instante ni siquiera mientras los bonaerenses estaban votando el domingo. 

El camino desde acá a octubre será arduo seguramente, porque además enfrentamos a un adversario inescrupuloso, dispuesto a todo, que juega con malas artes y flojito de papeles democráticos; y es posible que la construcción del "partido del balotaje" en Buenos Aires ya haya empezado el domingo, con éxito para el gobierno, chupándole votos a Massa para impedir el triunfo de Cristina. 

Habrá que ver que pasa con el resto, y con los votos de Randazzo (en ambos casos para la misma categoría de CFK, en tanto se propusieron como alternativa para "frenarla" o "jubilarla"): si prevalece el "voto a ganador", el afán de enviarle un mensaje al gobierno, o la pulsión por excluir definitivamente a Cristina de la vida política; priorizando la construcción del "post kirchnerismo", a la de una alternativa política actual a las políticas de Macri.

Es tan cierto que -a a la luz de los números- muchos pueden cuestionar el acierto de no haberle permitido las PASO por adentro del PJ a Randazzo, como que éste desarrolló toda su campaña como si se las hubieran dado, pegándole todo el tiempo a Cristina, y rara vez a Macr, lo que pone como mínimo en entredicho si se trata de un voto permeable a votar a Cristina.

Si la intención real de ese espacio es otra (por ejemplo, frenar a Macri), ahora tienen la oportunidad de demostrarlo: bastaría con que llamen a cortar boleta en favor de Cristina para contribuir a derrotar al gobierno, votando su propia lista de diputados nacionales, para no diluir su fuerza propia en el conjunto. Lo mismo cabría para Massa, pero ahí la duda es cuanto voto peronista conserva, y es evidente que ha cavado una grieta más ancha con el kirchnerismo, de la que lo separa a Randazzo de éste. 

Parece poco posible un gesto tal de los dirigentes de ambos espacios, otra cosa son sus votantes. En el mientras tanto, algún pronunciamiento público de esos dirigentes en defensa de la transparencia del escrutinio de las PASO y pidiendo garantías para octubre, no vendría mal.

Lo concreto es que, como quedó comprobado con el bochorno del escrutinio, el único voto que le duele realmente a Macri (y no solo en la PBA, acá en Santa Fe ocurrió lo mismo) es el voto al kirchnerismo, lo cual es tanto un mérito de Cristina y sus posiciones políticas, como un resultado de las ausencias y deserciones del resto de la oposición. 

Lo que no implica que no haya en muchos distritos dirigentes que, no siendo del "núcleo duro" o "paladar negro" k (muchos de ellos han sido compañeros de ruta del kirchnerismo durante años) hayan revalidado títulos, y sean parte importante y necesaria de la construcción de una nueva mayoría. 

Quizás el caso santafesino sea la metáfora más precisa de las opciones que depara el difícil tiempo por venir: si lo que se quiere es frenar a Macri y "Cambiemos" (nunca enfatizaremos suficientemente el punto), con el kirchnerismo solo no alcanza, pero sin el kirchnerismo (que tiene la base social de adhesiones más firme, y la candidata más taquillera) es absolutamente imposible.